Diario Página|12
Página|12 es un diario de tirada nacional editado en la Ciudad de Buenos Aires y dirigido por Ernesto Tiffenberg. El mismo fue fundado en 1987 por Jorge Lanata y tiene una línea editorial progresista e históricamente comprometida con los Derechos Humanos.
Nota 1: "El buen nombre de David Moreira", por Sandra Russo.
Palabras totales: 1.191
Palabras únicas: 503
Porcentaje lexicógrafico: 42.2%
Nota 2: "Justicia ilegítima", por Claudia Fernández Chaparro.
Palabras totales: 328
Palabras únicas: 196
Porcentaje lexicógrafico: 59.7%
Nota 3: "Vigilar, castigar, robar, matar", por Mario Wainfeld.
Palabras totales: 1.565
Palabras únicas: 763
Porcentaje lexicógrafico: 48.7%
Fusión de las tres notas.
Palabras totales: 3.084
Palabras únicas: 1,236
Porcentaje lexicógrafico: 40%
Análisis.
Sin lugar a dudas, la línea editorial de Página|12 es sumamente crítica de la situación y se para en una posición de absoluto rechazo al fenómeno del linchamiento. La utilización de los términos "asesinato", "homicidio", "crimen", "delito", "fallecer" y "muerte" es común en las nota de los tres periodistas. Otro elemento presente es la figura del "joven de 18 años" que busca humanizar a Moreira.
La palabra predominante es "no" (y "ni"). Esto se vincula directamente con la negación y el rechazo que son constantes en las notas. Por ejemplo cuando Wainfeld escribe que David "trabajaba y no registraba antecedentes penales, eso es seguro. No nació “ladrón” ni, acaso, lo fue nunca.". En la sintonía con esto, Fernández Chaparro afirma que a Moreira no lo asiste el beneficio de la duda, ya que aún sin haber sido juzgado es tildado públicamente como "el ladrón".
Otra crítica que se puede percibir tiene que ver con la derecha, tanto política como mediática. Hacia la primera, la política, cuando se cuestiona las declaraciones del Diputado Sergio Massa (otra de las palabras recurrentes) que expresó que "el que las hace las paga”. Wainfeld asegura que "Massa selecciona su clientela y discrimina en su discurso: no pide prisión sin excarcelación para los linchadores". Hacia la mediática, la objeción al rol que asumieron los medios hace énfasis a la cobertura del Grupo Clarín que, según el autor, doblan la apuesta y se alinean con “la gente” o “los vecinos”. Cuando Lanata llama “ladrón” a Moreira y "vecinos" a los homicidas cae en eso.
Por su parte, Sandra Russo apuntó que los grandes medios –y otros más chicos que ya se alinearon con ellos– lo presentaron como un debate posible: “¿Está bien o mal linchar?” y en el agite mediático se olvidaron de David.
La periodista busca en su nota ir por el lado más humano. Habla de la madre, la familia y los amigos del joven. "El nombre de David quedó sepultado entre otros sin nombre", dice.
En su argumentación cuenta que para su cumpleaños, David decidió tatuarse en el tobillo el nombre de sus hermanitos menores, Micaela, Elías y Tomás, que su papá era vendedor ambulante y la víctima ayudó a criar a sus hermanos y trabajaba de albañil.
Además, recurrió al herramienta de la cosificación, buscando con ese efecto humanizar aún más: "esa cosa de 18 años pateada por otras cosas que terminaron matándolo". La cosificación de los pobres, en las oleadas de mano dura, es lo primero que sucede.
Fernández Chaparro, se detiene en detallar cual fue el diagnóstico de Moreira producto de las brutales y salvajes golpizas, llevadas a cabo por entre 50 y 80 personas, y agrega que su familia donó los órganos.
En la primera nota, se hace énfasis en la "confusión" de los victimarios, ya que los allegados a David afirmaron él no era el ladrón y recuerda el episodio sucedido dos semanas antes donde dos chicos que iban en una moto fueron también confundidos con ladrones por un grupo de remiseros, que los persiguieron a tiros y luego uno fue molido a palos. De cualquier manera, aclara, "que aunque haya sido el verdadero ladrón de carteras, su asesinato seguiría siendo un homicidio".
En la tercera nota, el cronista intenta dejar en claro que el término "Justicia por mano propia" no es tal: "no es justicia, claro, en una sociedad civilizada. Y no hay 'mano propia' porque los golpeadores no son usualmente las víctimas del delito 'vengado'".
Diario El Ciudadano
El Ciudadano y la Gente es un diario de tirada local de la Ciudad de Rosario. Forma parte de la editorial de Ámbito Financiero, propiedad de Orlando Vignatti.
Palabras totales: 224
Palabras únicas: 120
Porcentaje lexicógrafico: 52.8%
Nota 2: "Nueve segundos todo el tiempo", por Santiago Baraldi.
Palabras totales: 1.047
Palabras únicas: 451
Porcentaje lexicógrafico: 42.9%
Nota 3: “Una reacción primitiva a la que algunos intentan llamar justicia”, por Graciana Petrone.
Palabras totales: 497
Palabras únicas: 266
Porcentaje lexicógrafico: 53.5%
Fusión de las tres notas.
Palabras totales: 1.768
Palabras únicas: 698
Porcentaje lexicógrafico: 39.4%
Análisis.
El Ciudadano también mantiene una posición crítica respecto de lo sucedido. Como un dato interesante, la palabra "no" vuelve a ser la más reiterada de toda la cobertura, esto tiene que ver con lo que aseveró Alberto, el pabre de David: "Mi hijo no era un delincuente, somos una familia de trabajo. David salía de mi casa a la cinco de la mañana para ir trabajar". La expresión "mi" da una idea de pertenencia.
El mismo tiempo, la presencia de los términos "joven", "chico", "18 años" es coincidente con los artículos de Página|12. Con esto se busca transmitir conciencia de la gravedad del hecho.
La primera nota tiene que ver con las declaraciones del padre de David Moreira, quien remarcó, bien como sostenía el otro diario, que quienes golpearon a su hijo se equivocaron.
Por otra parte, habló de la brutalidad con la que pusieron fin a su vida, dijo que no se puede matar a cualquiera como un animal.
La nota de Santiago Baraldi apunta a dejar en evidencia lo peligroso de haber puesto el video del momento de la golpiza al aire en los medios de comuinicación. "Nueve segundos" tiene que ver con la duración de las imágenes. El autor cuestiona las decisiones de los noticieros de difundirlo y se pregunta si sirve de algo pasar los últimos instantes del chico caído, qué suma... Además, manifiesta su desacuerdo con la justificación “por la ausencia del Estado” y sostiene que "en los noticieros hay ausencia de buen gusto y criterio profesional para evitar que esas imágenes espantosas se repliquen como si se trataran de un gol sobre la hora".
La última nota de Graciana Petrone es una entrevista a la psicóloga social, Efimia Lagiú. La académica contundente a la hora de adjetivar lo sucedido, habla de una reacción primitiva, de una sociedad sin códigos. Recurrió a remontarse al 24 de marzo de 1976: "cuando el genocidio produjo terror y esas marcas se reavivan en la población cada vez que hay hechos que producen incertidumbre". Lo que quiere decir es que a veces la duda o inseguridad en una sociedad se traduce en violencia.
Al mismo tiempo recalcó la influencia de los estereotipos en esa "incertidumbre" ya que el pibe con gorrita, el morocho o el pobre aparecen como el enemigo. Para Lagiú ellos son víctimas de un sistema tendría que haber una posibilidad de reflexión y elaboración.
Otro factor que considera decisivo a la hora del crimen es el anonimato porque son comportamientos en masa y este factor los protege. Finalizó reivindicando la lucha de las Madres y las Abuelas que son un claro ejemplo de cómo no se buscaron salidas individuales y venganza, aún habiendo sufrido los crímenes más aberrantes jamás recurrieron a la mal llamada "Justicia por mano propia".









